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La
Pastoral del Niño es señalada como una
de las más importantes organizaciones de todo
el mundo que trabaja en el área de salud, nutrición
y educación del niño, desde el vientre
materno hasta los seis años de vida, y de prevención
de la violencia en el ambiente familiar, envolviendo
necesariamente a las familias y comunidades.
Esta
historia comienza en 1982, en una reunión de
la ONU en Ginebra, cuando el Cardenal Don Paulo Evaristo
Arns, entonces Arzobispo de São Paulo, Brasil,
y Mr. James Grant, Director ejecutivo del UNICEF en
la época. Éste lo convenció de
que la iglesia podría ayudar a salvar miles de
vidas de niños, que morían de enfermedades
de fácil prevención, como por ejemplo
la deshidratación causada por la diarrea. El
suero oral era considerado uno de los mayores avances
de la medicina en la época. De vuelta en Brasil,
Don Paulo entró en contacto con su hermana, la
médica pediatra y sanitarista Dra. Zilda Arns
Neumann, para pedirle que pensara de qué manera
se podría concretizar esta idea.
Al
año siguiente, la CNBB - Conferencia Nacional
de los Obispos de Brasil -confiaba la tarea de creación
y desarrollo de la Pastoral del Niño a la Dra.
Zilda Arns Neumann y a Monseñor Geraldo Majella
Agnelo, entonces Arzobispo de Londrina, Paraná,
y hoy Arzobispo Primado de Salvador, Bahia.
En
setiembre de 1983, la Pastoral del Niño, empezaba
sus actividades en el municipio de Florestópolis,
en el Estado de Paraná, Sur de Brasil, desarrollando
una metodolgía propia que une la fe con la vida
y tiene como centro al niño en su contexto familiar
y comunitario. Es una metodología que forma redes
de solidaridad humana para multiplicar conocimientos,
el saber y la fraternidad. Al fortalecer la red de voluntarios
que promueve el autodesarrollo de los pobres, la Pastoral
trata de favorecer la propia liberación de las
familias, ser los protagonistas en la solución
de problemas y la capacidad de discutir alternativas
de forma armoniosa y pacífica.
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