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La
Pastoral del Niño está presente especialmente
en la periferia de las grandes ciudades, en los bolsones
de pobreza y miseria de los pequeños y medianos
municipios brasileños, tanto en el medio urbano,
rural como en áreas indígenas.
De
acuerdo con el IPEA - Instituto de Investigación
Económica Aplicada -, Brasil registró
en los últimos años una reducción
en los índices de pobreza e indigencia. No obstante
al final de la década de 1990, 33% de la población
brasileña aún figura entre los pobres,
y en elumbral de nuevo milenio, 22 millones de personas
- o sea 13% de la población - aún eran
consideradas indigentes.
Una
de las causas que pueden ser indicadas para esa situación
es la enorme desigualdad en la distribución de
la renta en el país. En 1999, 10% de los brasileños
más ricos tenían 50% del total de la renta
de las familias brasileñas, mientras los 50%
más pobres dividían apenas 10% de la renta.
Desempleo, falta de vivienda y seguridad alimenticia,
migraciones forzadas son algunos de los efectos de esa
desigualdad y las primeras víctimas, muchas veces,
son las mujeres y los niños. Es por eso que las
acciones de la Pastoral del Niño están
dirigidas principalmente para las comunidades y familias
necesitadas, donde se registra el mayor problema de
mortalidad infantil, que cada año produce más
de 134 mil víctimas menores de 5 años
de edad (UNICEF-SMI/2001, referente al año 1999)
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